La menstruación y el cambio climático tienen una cosa en común: Todo el mundo quiere hacer como que no existen, pero son evidentes.

Los productos femeninos desechables (toallas sanitarias y tampones) no están elaborados solo de dulce algodón como quisieran los vendedores de éstos productos que creyéramos; por lo general son una fuente ignorada de una variedad de ingredientes potencialmente tóxicos, incluyendo organismos genéticamente modificados y pesticidas. Muchos de los ingredientes de éstos productos ni siquiera aparecen claramente identificados en sus empaques, pero los fabricantes no están obligados por ninguna ley a revelar los componentes utilizados en sus productos.

Si hacemos menos basura, jodemos menos al planeta ¿Adónde creen que se van todas las toallas sanitarias desechables y tampones? ¿Al cielo? ¿A la dimensión desconocida? ¿A la planta mundial de reciclaje de productos femeninos desechables? ¡No! Se van a quedar tiradas a basureros y luego al ambiente a contaminar el agua y la tierra, a tardarse cientos de años en descomponerse (casi 500 para ser más exactos).

Una mujer utiliza aproximadamente 6 toallas sanitarias normales diarias, usamos entonces un total de 30 toallas higiénicas durante un mes, más las nocturnas, más los tampones, más los protectores diarios…saquen ustedes la cuenta. Eso es un cálculo simple y vago, que varía de mujer a mujer pero haciendo números y multiplicándolo por todas las mujeres que menstrúan es definitivamente mucha más basura de lo que nuestro planeta puede aguantar.

Por otro lado, la piel es el órgano más grande del cuerpo humano, y también el más delgado y absorbente ¿Qué quiere decir esto? Pues que estamos a menos de un centímetro de cualquier toxina dañina para nuestro organismo y los químicos en contacto constante con ella, acceden fácilmente al torrente sanguíneo, es decir que todos los químicos contenidos en los productos de higiene femenina no son la bendición protectora que nos venden en los anuncios; son vehículos de químicos tóxicos y potencialmente cancerígenos que están en contacto constante con nuestro cuerpo una vez por mes, durante más de 15 años seguidos. ¿Quién en su sano juicio quisiera tener pegado a la piel un pedazo de plástico lleno de químicos que entran y se quedan en el cuerpo?

Los químicos que contienen los productos menstruales desechables no son sanos ni para el organismo ni para el medio ambiente; y aunque nos quieran hacer creer, a fuerza de anuncios con actrices de novelas y modelos de pasarela, que son las únicas dos alternativas existentes en la galaxia para manejar nuestra menstruación ¡No es cierto! Existen varias alternativas (copas menstruales, esponjas marinas, toallas sanitarias de tela etc.) tan prácticas, cómodas y más variadas de lo que la publicidad nos cuenta. Además de ser más económicas, pero sobre todo reducen las toneladas de basura que los productos desechables generan. Salvemos al planeta, salvémonos nosotras, cuidemos nuestro cuerpo y ¿Por qué no? También nuestro dinero.

 

Y pues ya siendo honestas…Que aburrido usar pañal hasta los 50.

Autoras

Aureliana es una mujer que pasa sus días armando rompecabezas y buscándolos. Quiere resolver el mundo. Quiere eliminar cualquier tipo de jerarquía que esclavice.

Aureliana

Artista visual que escribe cuando el mundo de mierda se le viene encima.

Betza Violencia

Mujer, feminista, psicóloga clínica y psicodramatista en formación, busca en su trabajo la vinculación del Arte, herramienta que permite puentes entre la razón, la emoción, el mundo interno y el que puede ser exteriorizado en la creación humana. Actualmente trabaja en el Centro de Atención Psicológica, Arte y Consultoría como psicoterapeuta y en la creación de proyectos artísticos con enfoque terapéutico.

Eliza Tabares

(Estado de México, 1992) estudió Lengua y Literaturas Hispánicas en la UNAM. Decimonónica. Apasionada. Feminista porque no hay otro modo de ser, otro modo de ser human@ y libre.

Estefania

Lidice Villanueva

Magally Gallegos

Ninde

Noyola