Llorar de mar, cantar bendiciones, mirar a otras y reconocerme, en la cara morena, en la tez que porta su linaje afroamericano, cargado de sabiduría, de fuerza, de sufrimiento, ella rompió un  pasado de esclavitud. Otra carga a su bebe, acompañada de dos mujeres que hablan un idioma que no entiendo -árabe, al parecer- ella se saca un pecho para amamantar, ellas siguen hablando, yo me sigo viendo en todas.

Me encuentro ahora en Barcelona, alargando un viaje académico, algo muy lindo de este lugar es ver mujeres y hombres de muchos países, pero yo me fijo en ellas, porque me reconozco, aunque seamos diferentes en color, cabello, ropas, miradas.

A muchas les veo libres con sus mochilas llenas y pantalones cómodos, recuerdo entonces a una mujer querida, debe tener ahora sesenta y tantos, ella viajo a otro país porque a su padre no le gustaba el novio que tenía y entonces la envío lejos para separarla, su recuerdo me lleva pensar en que hubo una época en que los viajes de las mujeres se vivían diferente, anclados a los deseos de otro. Que había que pedir permiso a un varón no solo para viajar, sino para tomar decisiones – sé que esto sigue pasando en muchos lugares y dimensiones, pero en diferentes niveles – Desde mi lugar, pienso en que debo agradecer que viajo sola a todas las mujeres que me antecedieron, que se revelaron y no permitieron que otro manejara su vida, ni hermanos, ni padre, ni marido.

Pienso en todas ellas y quiero agradecerles a todas, pero como no puedo escogeré a algunas de ayer y hoy, que les representen. Seguramente dejaré mujeres del lado, pero hoy les agradezco a ellas:

Amelia Earhart, conocida en su tiempo como “la aviatriz” se convirtió en la primera mujer en sobrevolar el Océano Atlántico como pasajera entre Terranova y Escocia. En 1928, realizo sola un viaje de Canadá a París y estableció marcas de velocidad.

Valentina Vladímirovna Tereshkova nacida en 1937, se convirtió en la primera mujer en viajar al espacio. Ellas son ejemplo y se convirtieron en grandes figuras en su época, que desafiaron a una sociedad que nos relegaba al ámbito doméstico, herencia que aún nos pesa.

Agradezco también a las mujeres, que actualmente nos cuentan de sus viajes y nos animan a emprender sueños, ideas, experiencias. A Guadalupe que va por el mundo en dos ruedas, a Eli Zubiria por escribir sobre viajes solo para mujeres, en fin a todas las que se atreven (Dejo al final algunos links para que se entretengan como yo).

Esperen, ahora me doy cuenta ¡No viajo sola! Viajo conmigo misma y con ellas, viajo cargando la riqueza del linaje de todas las que me antecedieron y se atrevieron a ser dueñas de su vida, moviéndose y conociendo, todas ellas me acompañan en mi viaje y las que hoy también ven la luna en un lugar diferente al de su nacimiento. ¡Gracias por acompañarme en mi viaje!

Links de viajeras

http://www.lapiznomada.com/

http://www.hastaprontocatalina.com/

http://www.vidadeviajera.com/

 

Bibliografía:

Sánchez, H.A. (2015). “Amelia Earhart, la aviatriz, en México y en Nopala de Villagrán, Hidalgo”. Casa del tiempo. UAM, México.

 

Amoia, A, Knapp B.L. (2005) Great women, travel writers. Continuum, Londres.

Autoras

Aureliana es una mujer que pasa sus días armando rompecabezas y buscándolos. Quiere resolver el mundo. Quiere eliminar cualquier tipo de jerarquía que esclavice.

Aureliana

Artista visual que escribe cuando el mundo de mierda se le viene encima.

Betza Violencia

Mujer, feminista, psicóloga clínica y psicodramatista en formación, busca en su trabajo la vinculación del Arte, herramienta que permite puentes entre la razón, la emoción, el mundo interno y el que puede ser exteriorizado en la creación humana. Actualmente trabaja en el Centro de Atención Psicológica, Arte y Consultoría como psicoterapeuta y en la creación de proyectos artísticos con enfoque terapéutico.

Eliza Tabares

(Estado de México, 1992) estudió Lengua y Literaturas Hispánicas en la UNAM. Decimonónica. Apasionada. Feminista porque no hay otro modo de ser, otro modo de ser human@ y libre.

Estefania

Lidice Villanueva

Magally Gallegos

Ninde

Noyola