Estoy del otro lado de mar y pienso en la fuerza que ella tiene, les voy a contar una historia de amor entre mujeres, no un amor pasional (esas vendrán luego), ahora quiero hablar de un amor sororario, por una mujer que me inspira y me mueve el corazón.

Ella se llama Liliana, le conocí hace unas semanas, en Tianguimanalco Puebla, yo iba acompañando un proyecto cuyo nombre no voy a mencionar, porque la historia importante es la de ella, solo les diré por razones necesarias, que se trataba de apoyar la construcción de casas para aquellxs a quienes la desigualdad de nuestro país les llega en serio. Dentro del día de construcción estaban previstas algunas actividades grupales de movimiento y reflexión.  

Ella brilló desde el principio participando sin miedo en las actividades, con su hija pequeña en brazos. Dentro de la actividad se pidió que se dedicaran las acciones del día a una mujer que fuera importante en la vida de cada quién, después todes (incluyéndome) nos dirigimos a empezar con lo que a cada quién le tocaba.

La casa de Liliana ya estaba algo avanzada, tocaba ahora colocar ladrillos y Liliana junto con quienes le ayudabamos comenzó a construir y tuve la suerte de que me regalara un pedazo de su historia. Me cuenta entonces que la construcción de su casa, se la dedicó a su tía que siempre le apoyó, ya que sus padres se fueron a Estados Unidos cuando ella tuvo el mal tino de liarse con un ONVBRE, con quien concibió una niña y como es frecuente la responsabilidad del cuidado de su hija recayó totalmente en ella.

Liliana fue a poner más ladrillos, luego mi compañera Yazmín se acercó a preguntar a mujeres que estaban observando la construcción sobre sus sentires de lo que estaba sucediendo; yo me quede escuchando. Una señora dice que viene de un pueblo cercano y que fue a ver si era cierto eso de las casas, sigue observando la construcción mientras le responde a mi compañera y entonces dice:

  • Me admiro de ella (habla de Liliana) porque aquí en el pueblo nos es muy difícil creer en estas cosas y luego los maridos son los más negativos, son los primeros que empiezan a decir que son mentiras y que no se puede, pero ya estoy viendo que sí, y ella solita, no sé cuál sea su historia pero ella ya tiene su casa para ella y para su hija y no necesito ningún marido.

Desde que Liliana me contó sobre su tía, pensé en lo importantes que son las relaciones con otras mujeres, hermanas, amigas, madres y luego ella me cuenta, con los ojos húmedos, que su tía acababa de fallecer y no le dio tiempo de ver que ella terminara su casa, pero que todo se lo dedicó a ella… se fue a poner más ladrillos. Lo importante del vínculo con mujeres, pero también de las pequeñas acciones o elecciones, Liliana tal vez sin saberlo es factor de cambio en su comunidad, impulsando a otras a creer en sí mismas, en lo que pueden hacer solas para su bienestar “sin maridos”.

Me quede pensando esa tarde y ese pensamiento me ha seguido al lugar donde estoy, nunca sabemos la importancia que podemos tener para otras personas, a veces sin necesidad de conocernos, pero más importante, MUJERES nunca sabemos lo importante que podemos ser para otra MUJER.

 

Eliza Tabares

Autoras

Aureliana es una mujer que pasa sus días armando rompecabezas y buscándolos. Quiere resolver el mundo. Quiere eliminar cualquier tipo de jerarquía que esclavice.

Aureliana

Artista visual que escribe cuando el mundo de mierda se le viene encima.

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Mujer, feminista, psicóloga clínica y psicodramatista en formación, busca en su trabajo la vinculación del Arte, herramienta que permite puentes entre la razón, la emoción, el mundo interno y el que puede ser exteriorizado en la creación humana. Actualmente trabaja en el Centro de Atención Psicológica, Arte y Consultoría como psicoterapeuta y en la creación de proyectos artísticos con enfoque terapéutico.

Eliza Tabares

(Estado de México, 1992) estudió Lengua y Literaturas Hispánicas en la UNAM. Decimonónica. Apasionada. Feminista porque no hay otro modo de ser, otro modo de ser human@ y libre.

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