Son muchos temas los que están ahora en mi cabeza, pero el Matrimonio igualitario me rebasa, por las posturas opuestas que a diario leo. Encabezados que me duelen, que desde mi perspectiva se escudan en el cuidado de un niño y en citas bíblicas, pero que esconden odio e ignorancia de a montón. 

La última imagen que vi decía, “Todos los niños merecen un papá y una mamá” el título de inmediato me lleva a pensar si estás personas nada saben sobre la violencia registrada que existe en relaciones heterosexuales, y no porque la violencia sea exclusiva de la heterosexualidad, pero sí, porque ninguna composición de familia asegura el amor y cuidado que requiere un infante. 

Para muestra un botón, Según la  Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (ENDIREH), en 2011, en México 47% de las mujeres de 15 años y más sufrió algún incidente de violencia por parte de su pareja, 2 de cada 10 mujeres sufren violencia económica, 4 de cada 10 han sido víctimas de violencia emocional, 7 de cada 100  han sufrido algún tipo de violencia sexual. 

En la violencia en parejas heterosexuales los niños son espectadores, ¿Por qué creen que un papá y una mamá aseguran un adecuado desarrollo físico, psicológico y emocional? Dejan en segundo plano que en las familias mexicanas hay problemáticas como el alcoholismo, la pobreza, la desnutrición y un largo etcétera, factores que si repercuten en un apto desarrollo. 

Escribo esto y tengo sentimientos encontrados, una parte de mí se molesta por hacer éste escrito, me molesta darme cuenta que estoy buscando argumentos para validar a todas las diversidades, que no tendrían que ser validadas, porque no se pone en tela de juicio la capacidad de la pareja heterosexual en el cuidado de un niño y seguro todos conocemos casos de maltrato y descuido. 

A pesar de mi sentir, miro todas las marchas que están por hacerse en todo México, con el discurso de “proteger a la familia y a los niños” en contra de todas las diversidades, de la educación de género y otra vez un largo etcétera cargado de prejuicios y desconocimiento, entonces me doy cuenta que es momento de tomar la palabra, de frenar, de evidenciar falsos argumentos. 

Mi quehacer como psicóloga me lleva a pensar en dos direcciones, primero considero que tengo un antepasado turbio que limpiar, como plantea Redondo (2012) lxs profesionales de la psicología, debemos repensar que dicha disciplina ha instituido, históricamente, los criterios de “normalidad” y la apuesta actual por la diversidad y el respeto a las diferencias, exige repensar la constitución de estos criterios. Y es verdad, la psicología en la historia contribuyó al discurso de odio, ese legado se viene arrastrando, espero que cada vez menos, pero igual existe. Ante ese reconocimiento considero que es momento, no solo de pedir disculpas si no de reparar desde nuestro mismo saber en constante transformación. 

Para lo segundo, hay que desmentir desde la psicología el discurso del “cuidado infantil”. Existen análisis que recopilan varios estudios con hijxs de parejas homoparentales, se coincide en que no hay evidencia de diferencias con hijos de familias heterosexuales, no se presentan dificultades emocionales, académicas, ni de adaptación y más bien en las familias homoparentales se ha demostrado ser cuidadosamente planificadas, promueven la tolerancia en el otro, son flexibles con los roles de género y de pareja. Se encuentra por el contrario que las dificultades en su desarrollo están directamente ligadas a la homofobia y la discriminación que existe en la sociedad (Aristegui, 2014) 

No se trata de decir tampoco que las familias homoparentales son mejores, la cosa es sencilla ES LA DINÁMICA Y NO LA ESTRUCTURA. Ninguna familia, por su composición asegura el amor, el cuidado, la planificación, educación, empatía, que requiere un infante. Es la dinámica de cualquier familia la que si puede asegurar un apto desarrollo. 

El discurso del cuidado de los niños es engañoso, porque se basa en prejuicios, en México hace mucha falta ver por el bienestar de los niños, pero están mirando a las razones equivocadas ¿Quieren velar por los niños? hay hambre, hay niños que sufren padres adictos y maltratos, hay embarazo adolescente, niñxs criando ninxs,  hay muchas prácticas documentadas de maltrato que si generan un daño a su desarrollo. Y además el velar por los niños implica no discriminar, no educar a sus hijos en el odio y en la intolerancia a la diferencia. 

Si esa no es su lucha, entonces ¡Por favor sea honestx! Diga que no le gustan lxs homosexuales, Haga introspección, ya que como dicen coloquialmente ¡Lo que te choca, te checa!  Pero reconozca sus límites ¡Usted no tiene derecho a coartar los derechos de los demás! ¡Deje de disfrazar el odio de cuidado infantil!

 

Bibliografía: 

 

Aristegui, I. (2014). Parentalidad Gay/Lésbica: Funcionamiento emocional y adaptación psicológica de los hijos de parejas del mismo sexo. Centro de Investigaciones en Psicología. Vol. 11, pp. 78-85

Instituto Nacional de las Mujeres. (2011). Encuesta Nacional sobre la dinámica de las relaciones en los hogares. Recuperado de estadìstica.inmujeres.gob.mx/formas/convenciones/Nota.pd

Redondo, J. (2012) “Sociedad y equidad: aportes desde la psicología” en Zuñiga, C. (comp.). Psicología, Sociedad y equidad: Aportes y desafíos. Chile: Universidad de Chile  

 

Autoras

Aureliana es una mujer que pasa sus días armando rompecabezas y buscándolos. Quiere resolver el mundo. Quiere eliminar cualquier tipo de jerarquía que esclavice.

Aureliana

Artista visual que escribe cuando el mundo de mierda se le viene encima.

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Mujer, feminista, psicóloga clínica y psicodramatista en formación, busca en su trabajo la vinculación del Arte, herramienta que permite puentes entre la razón, la emoción, el mundo interno y el que puede ser exteriorizado en la creación humana. Actualmente trabaja en el Centro de Atención Psicológica, Arte y Consultoría como psicoterapeuta y en la creación de proyectos artísticos con enfoque terapéutico.

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(Estado de México, 1992) estudió Lengua y Literaturas Hispánicas en la UNAM. Decimonónica. Apasionada. Feminista porque no hay otro modo de ser, otro modo de ser human@ y libre.

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