“Feminism is a socialist, anti-family, political movement that encourages women to leave their husbands, kill their children, practice witchcraft, destroy capitalism and become lesbians.”

-Pat Robertson

 

Cuando estaba en la universidad tenía pocas cosas claras pero de algo estaba segura: nunca sería feminista. No, no y no.

Estás ahí y te das cuenta de que no necesitas al feminismo porque siempre has tenido una familia amorosa que te ha permitido ser quién eres y tomar tus propias decisiones. Se han tomado en serio tu interés en la política y en los deportes desde siempre; han escuchado todo lo que opinas. No necesitas al feminismo porque ya eres librepensadora pero no hay porqué ponerse radical. No necesitas al feminismo porque te sabes una mujer fuerte que no va a permitir que una pareja te golpeé y porque los abusos sexuales suceden, claro, y es una pena, pero no te va a pasar a ti. Así que no entiendes de qué tanto se están quejando las feministas.

A ti, nunca te pasó nada.

Escuchas que hubo antes algunas mujeres que lucharon y consiguieron el voto, lo sabes. Y otras que decidieron que no les gustaban los vestidos y reclamaron que el uso del pantalón no fuera exclusivo de los hombres. Hasta les agradeces por la liberación sexual. Pero eso es todo. Te dan risa las feministas. Bueno, a veces risa y a veces coraje. Qué intensas, qué amargadas. Tú nunca sentiste que nadie te tratara diferente a un hombre, de hecho, tus mejores amigos son hombres, siempre te llevaste mejor con ellos. Las mujeres somos conflictivas, hipócritas. Estamos locas, pues. Y tuviste un novio que te engañó y que perdonaste porque, tú sabes, es hombre, es normal. En el fondo no importa, porque a quien quiere es a ti.

 

Pero de repente, algo pasa. Algo o algos. Karina, la sobrina de tu mejor amigo, aparece sin vida después de cinco días de haber salido de su casa. Empiezas a trabajar. Tu compañero, el que trabaja a tu lado, haciendo lo mismo, percibe un salario superior al tuyo. Las otras personas con las que te relacionas laboralmente hacen comentarios sobre si sabrás hacer tu trabajo, considerando que “eres bonita”. Te das cuenta de que no te da risa que un youtuber haga chistes todo el rato sobre las características que él considera propias de las mujeres: los celos, la ansiedad por casarse y tener hijos, la intolerancia. Y por si fuera poco, abres los ojos un día, y por fin ves, que estás en una relación violenta, permitiendo cosas que dijiste que no iban a afectarte nunca. A ti no.

 

Todo está ahí. Siempre ha estado.

 

Pero lo más difícil no es empezar a notar los comportamientos machistas de los que están a tu alrededor, sino los que has tenido tú misma a lo largo de los años. ¿Cuántas veces supiste de un hombre que le pegaba a su novia o esposa y pensaste que si ella no se iba de su lado por algo sería? “Todos somos machistas porque nacemos y crecemos en esta cultura, pero algunas personas decidimos corregirnos a cada paso.”

 

El feminismo ha logrado para las mujeres, incluso para las no feministas, el acceso a la educación, a votar y ser votadas; la protección de sus derechos sexuales y reproductivos, incluyendo, en algunos países, la interrupción voluntaria del embarazo. El feminismo ha tenido una importante repercusión en la legislación de gran parte de países del mundo e influido áreas del ordenamiento jurídico, con leyes contra la violencia de género o leyes de paridad electoral: la Ley 581 de 2000 en Colombia que impone una cuota mínima del 30 % de mujeres; la Ley 7142 de 1990 de Costa Rica que impone un mínimo del 40%; el Código Federal de Procedimientos Electorales de México que limita al 70% la presencia de cualquiera de los géneros o la resolución del Consejo Electoral Venezolano de 2008, que obliga a que en las postulaciones de los partidos haya en sus planillas un 50% de mujeres.

 

Sin embargo, el camino aún es largo. En ningún país del mundo se ha logrado igual salario por igual trabajo. Según la OMS, cada año, aproximadamente 70 000 mujeres mueren por la práctica de abortos  realizados en condiciones inseguras, practicados, sobre todo, en países pobres por curanderos tradicionales sin formación, que emplean fármacos inapropiados o pociones de hierbas. Culturalmente, amamantar en público es considerado de mal gusto… Por decir lo menos. Y subrayando la gran lucha del feminismo actual contra la violencia de género y los roles de género.

 

Tener actitudes e ideas machistas no es nuestra culpa sino de aquellos que nos las heredaron. Pero hoy somos adultos y tenemos la posibilidad de decidir por nosotros mismos. Y creo en el derecho de todas a no ser feministas. Pero no a denigrar un movimiento que hoy te permite algo tan básico como decir lo que piensas.

 

Hoy sigo teniendo pocas cosas claras, pero de algo estoy segura: soy feminista. Y me siento orgullosa de serlo. Por mí y por todas las mujeres que aún no pueden vivir y sentirse libres.

Autoras

Aureliana es una mujer que pasa sus días armando rompecabezas y buscándolos. Quiere resolver el mundo. Quiere eliminar cualquier tipo de jerarquía que esclavice.

Aureliana

Artista visual que escribe cuando el mundo de mierda se le viene encima.

Betza Violencia

Mujer, feminista, psicóloga clínica y psicodramatista en formación, busca en su trabajo la vinculación del Arte, herramienta que permite puentes entre la razón, la emoción, el mundo interno y el que puede ser exteriorizado en la creación humana. Actualmente trabaja en el Centro de Atención Psicológica, Arte y Consultoría como psicoterapeuta y en la creación de proyectos artísticos con enfoque terapéutico.

Eliza Tabares

(Estado de México, 1992) estudió Lengua y Literaturas Hispánicas en la UNAM. Decimonónica. Apasionada. Feminista porque no hay otro modo de ser, otro modo de ser human@ y libre.

Estefania

Lidice Villanueva

Magally Gallegos

Ninde

Noyola